Desandando el sinuoso camino,
saboreo la falta de equipaje.
Los adioses de antaño saludan,
ya no duelen, son abrazos nuevos.
Besos apagados que se encienden
por última vez, efímeramente...
Sonrío a vuestras lágrimas
y camino en paz,
lentamente,
sin pausa...
