domingo, 18 de octubre de 2026
Cuando escribir...
𝐄𝐬 𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐢𝐛𝐞𝐫𝐚𝐫...
Abre tu corazón, ábrelo de par en paz, aunque te hayan hecho mucho, mucho daño. La desconfianza tan sólo es un mecanismo más de la mente para mantenerse alerta ante el peligro, un peligro que en realidad no existe. Para el corazón no. A todos nos duele, nos ha dolido y puede ser que nos siga doliendo. Pero, ¿por qué no confiar, una vez más?
Huele a mundo mojado...
Yo me quedo en tierra, viendo despegar ilusiones.
Ellas se van buscando verano y yo me quedo, mojándome sin salir de casa.
Fuera huele a mundo mojado, dentro a pensamiento quemado. Un trueno por aquí, otro por allá, y en medio, yo, intentando no hacer mucho ruido.
Que llueva, que se vayan las que se tengan que ir.
Lo que tenga que quedarse, que aprenda por fin a hacer charcos en calma...
sábado, 17 de octubre de 2026
Prisión de silencio...
Prisión de silencio, apenas roto por persistentes lágrimas de lluvia. Imágenes que pasan a velocidad de ventarrón descuernacabras. Labios que se mueven sin emitir sonido alguno. Corazón que late demasiado tranquilo, al ritmo de la nada. Tabaco que sólo sabe a tabaco, como los cigarros tristes, esos que mueren entre los dedos, sin un antes. Momentos que van y vienen a su antojo, sin ritmo ni cadencia. Música sin oídos, orejas huérfanas, ojos sin luz. Muere octubre, cae la lluvia, nace la melancolía del que sabe que ya no hay vuelta adelante. Muere este triste día, lleno de goteras desbocadas, para darle vida a una nueva noche en el que el vacío tendrá un hueco enorme...
Melodía herida en tus labios...
de mi boca, sales tú.
De tu sonrisa, alegría,
de mi mirada, un blues.
Melodía herida en tus labios,
grito de mis manos, temblor.
Tu adiós, todavía sonando,
mi voz, crujiendo sin tu color.
Eres el blues que grita bajito,
a las tres de la mañana,
con guitarra sin prisa, doliéndose...
Soy el que no sabe irse,
con acordes lentos, a medias,
masticando tu pérdida despacio,
para que no duelas tanto.
Para que despiertes bonito...
viernes, 16 de octubre de 2026
Por cierto, cariño mío...
jueves, 15 de octubre de 2026
Que te vaya todo bonito...
es que nunca me viste.
Yo te miraba como si fueras mi todo,
tú ni siquieras sabías cómo te miraba.
No te guardo rencor,
te guardo gracias.
Aprendí que amar no es que
te quieran de vuelta,
es aprender a soltar a tiempo.
Me voy de aquí, no con enfado,
sino de mí por fin en paz.
Me enamoré de ti en silencio,
como se enamoran los tontos: a solas.
Te escribí cientos de poemas
a los que nunca pude poner voz
ni hacer que temblaran tus labios.
Tú nunca tuviste la culpa,
tú solo seguías con tu vida.
Fui yo el que se inventó una historia
donde solo había distraída cortesía.
Hoy te dejo ir. No porque haya dejado
de quererte de golpe, sino porque
por fin he empezado a aceptarlo.
Que te vaya todo bonito, donde no estoy yo.
Yo trataré de estar bien, donde no estás tú.
El volumen de mi cansada memoria...
Al atardecer, de vez en vez, me gusta subir al desván. Allí me siento ante mi viejo baúl y les sonrío, abstraído, a mis viejos compañeros. Evito la mirada directa, para que no noten el peso de mi ausencia. Mis pobres auriculares apenas oyen ya y mis polvorientos micrófonos quedaron sin voz. Mis vinilos y mi mesa de mezclas apenas reconocen ya el tacto de mis dedos. Aun así seguimos pasando buenos ratos. En mi desorientada mente, los hago sonar de nuevo, mezclo recuerdos con música que solo yo puedo escuchar. Mi polvoriento desván vuelve a llenarse de luces parpadeantes, el humo difumina los años transcurridos y la pista vacía se abarrota de rostros jóvenes que ríen, giran y se entregan a la noche. Con mis inseguras manos suspendidas sobre la apagada consola, subo el volumen de mi cansada memoria, devolviéndoles a todos, aunque sea por un instante, la eterna juventud que el tiempo nos robó.
Al poco me levanto, tras despedirme sonriendo de ese antiguo póster que vigila mi tesoro, salgo con sigilo y bajo por la vieja escalera de madera que cruje al mismo ritmo que mis huesos…
jueves, 1 de octubre de 2026
𝐎𝐜𝐭𝐮𝐛𝐫𝐞, 𝐝𝐞́𝐣𝐚𝐦𝐞 𝐯𝐢𝐯𝐢𝐫𝐭𝐞...
Me siento prisionero de mí mismo, atado a mi locura, a mi soledad depresiva. Necesito que los ocres colores de este otoñal octubre me devuelvan la vida, la franca mirada y echen de mi mente los miedos que me acorralan. Octubre, déjame vivirte, déjame saborear el crujir de las yertas hojas... déjame respirar en libertad.
martes, 8 de septiembre de 2026
¡Cómo envidio a tu escoba!
Le cuento sobre la magia de tus ojos y sobre esa sonrisa que hechiza mis noches; y de este amor que, aún imposible, me niego a dejar de soñar. Porque cuando la noche se calla, mi pluma te busca entre las estrellas, y la luna se convierte en confidente de todo aquello que mi corazón no se atreve a decirle.
¡Cómo envidio a tu escoba!
domingo, 6 de septiembre de 2026
'𝐏𝐎𝐑 𝐍𝐀𝐔𝐅𝐑𝐀𝐆𝐈𝐎 𝐔𝐍𝐈𝐕𝐄𝐑𝐒𝐀𝐋'
Basta con una mujer que marche, un beso que nunca llegue, una promesa que muera en los labios y un puto corazón empeñado en seguir creyendo para que zozobres sin necesidad de tormentas, atormentado total. Yo naufragué sin barco, sin cartas marinas y sin vergüenza. Quedé varado en un mar de recuerdos, rodeado de sirenas, un trío que tenían tu mismo mirar, la cruel costumbre de parecerse a lo que nunca fuiste. Dicen que el amor salva, ¡MENTIRA! Demasiadas veces el amor es lo que te hunde. Aquí me tienes, al mando de un barco que ya no existe, con el alma totalmente astillada y un trío de sirenas acariciándome las heridas, como si supieran cuál me duele más. Hasta un delfín es capaz de saltar hacia la luna, quizás para recordarme que aún quedan criaturas capaces de hacer piruetas sobre sueños imposibles. Yo solo sé naufragar. Perdí rumbo, sextante y hasta las ganas de encontrar un islote perdido. Uno se acostumbra a vivir entre los restos de un amor, y cualquier puerto parece una nueva traición. Así que heme aquí, entre olas, sirenas y esta botella con un corazón dentro, moribundo. Que mañana venga el mundo a socorrerme. Hoy no, tengo un desamor que me pertenece entero. Solo mio, abrazado a él me iré al fondo del mar...
sábado, 5 de septiembre de 2026
𝐋Á𝐏𝐈𝐂𝐄𝐒 𝐑𝐎𝐓𝐎𝐒, 𝐑𝐀𝐁𝐈𝐀 𝐃𝐄𝐒𝐁𝐎𝐂𝐀𝐃𝐀...
¿De qué coño me sirven los lápices si no puedo parar tanta barbarie?
¿Para qué quiero un tintero si hasta la tinta sangra de impotencia?
¿Para qué una vieja máquina con las teclas rotas, atascadas de rabia y con ganas de mandar al mundo a la mierda?
¿Para qué tanto papel si lo que escribo se emborrona antes de llegar a quien debería leerlo?
¿Para qué estas lágrimas, tan putas y tan inútiles, que se empeñan en bajar por la cara cuando deberían incendiar el mundo?
¿Para qué escribir versos si la realidad se empeña en rimar con muerte, miedo y desgracia? ¿Para qué tanto para qué?
¡¿𝐏𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞́?!
Quizá porque no sé hacer otra cosa que romper lápices, manchar papeles y escupirle a la barbarie las cuatro verdades que todavía me quedan.
Y si tampoco sirve...
¡𝗤𝘂𝗲 𝗹𝗲 𝗱𝗲𝗻 𝗽𝗼𝗿 𝗰𝘂𝗹𝗼 𝗮𝗹 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼!
viernes, 21 de agosto de 2026
𝐐𝐮𝐞𝐫𝐢𝐝𝐚 𝐦𝐚𝐦𝐚́:
Me imagino que ya te habrás enterado de la guerra que me ha declarado el lápiz que heredé de papá. Han pasado demasiadas cosas desde que te fuiste, sí, demasiadas. De tu herencia solo me queda ya algo de fuerzas y voluntad, el resto también se perdió casi todo. Mi casa es un desastre, llena de agujeros y ventanas rotas por donde se cuelan demasiados fantasmas, tanto de día como de noche. Ya ves mi capital, apenas me queda papel, tu Olivetti tiene más teclas rotas que sanas, la cinta apenas con tinta. Una botella de güigki medio vacía y un vaso medio lleno. Me siento demasiado solo aunque aún me son fieles las chanclas, me siguen a todos lados. Hoy me he venido aquí a escribirte mi última carta, quizá te la entregue en mano. Me hicisteis de hierro y yo me he roto como cristal, la típica corrosión de la sal. Solo me oxigena la maresía…
Apenas queda tabaco…
𝐄𝐬𝐭𝐢𝐠𝐦𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫𝐞𝐬, 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐢𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐲 𝐚𝐦𝐢𝐠𝐨𝐬:
Por medio de la presente, el que susescribe, quiero comunicarles que no me hago responsable del 93,47% de las cosas que publica mi lápiz. Cuando nos conocimos eran un compañero de aventuras ideal, fiel, soñador y aventurero, pero con el paso de los daños empezó a ser cada día, más borde, irreverente, salvaje, desobediente y rebelde. Todo eso lo convertía en una especie de bomba, se consumía poco a poco y el tío soltaba lo que le venía en gana. Apenas me hacía caso y siempre se negaba a borrar cualquier cosa que yo le indicara. Ahí está el susodicho, va a morir con la goma sin estrenar. Ya no me deja tocarlo y ni siquiera morderlo. Lo dicho, no me hago responsable de los desvaríos de este desquiciado.
Si alguna vez os ofenden los renglones publicados en mi muro, sepan pues que no deben darse por aludidos ni eludidos, ya que todo es producto de la mente diabólica de mi resentido y afilado lápiz.
Gracias por su atención.
jueves, 20 de agosto de 2026
'𝐐𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫 𝐬𝐞 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐩𝐥𝐚𝐜𝐞𝐫…'
La música es el mejor remedio contra tu ruidosa ausencia. La poesía, el mejor remedio contra mi soledad...
El miedo es un sinvivir; la valentía, a veces, la mejor manera de morir. Yo prefiero desangrarme sobre el papel, libre, sin vendas ni suturas.
No soy valiente, quizá solo un inconsciente enamorado de la vida.
Hay quien ama por temor al silencio. Yo amo porque no puedo vivir sin descubrir sentimientos nuevos, sin adentrarme en esos lugares donde el corazón todavía no sabe qué nombre ponerle a lo que siente. Nadie puede luchar contra el gigante que te impide vivir tus sueños, pero los sueños no entienden de gigantes: piden a gritos ser vividos.
Que nadie cierre tu libro. Que nadie escriba por ti el final. Y que el dolor, alguna vez, se muera de placer.
miércoles, 19 de agosto de 2026
'𝐋𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐚𝐫𝐨𝐧...'
domingo, 16 de agosto de 2026
‘𝐌𝐚́𝐬𝐭𝐢𝐥 𝐝𝐞 𝐧𝐮𝐛𝐞...’
Siento amor canalla por una mujer de bandera, de esas que, aun sin serlo, parecen intocables diosas. Tú no eres Astarté, pero a mis venas quisiera yo amarrarte, como quien ata al mástil una nube para que no escape.
Quisiera estar contigo, sí, tenerte cerca, beberme la distancia que nos separa y dejar que tu nombre me corra por la sangre. Pero me cloroformo con ser. Con ser lo que soy cuando no te tengo y lo que dejo de ser cuando te pienso. Me anestesio en esta dulce condena de desearte sin poseerte, de tenerte en la imaginación y perderte en la realidad.
Porque contigo todo es mío y nada me pertenece. Tan mía, tan tuya. Tan cerca de mi piel y tan lejos de mis manos. Y yo, pobre canalla enamorado, sin saber si quiero salvarme de ti o condenarme para toda la eternidad...
sábado, 15 de agosto de 2026
'𝐎𝐃𝐀 𝐄𝐒𝐂𝐀𝐐𝐔𝐄𝐀𝐃𝐀...'
jueves, 13 de agosto de 2026
La verdad que quieren eclipsar algunos lunáticos...
Esto es lo que realmente quieren eclipsar algunos lunáticos...
¡𝐕𝐚𝐥𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐬𝐭𝐫𝐞𝐜𝐢𝐥𝐥𝐨...!
No puedo decir que sea 'El sastrecillo valiente', no uso aguja de oro ni dedal de plata. Solo remiendo silencios, zurzo nostalgias y coso pequeños pedazos de vida para que no se deshilachen del todo. Sin embargo, no me ofende que algunos, al contemplar a este humilde remendador de palabras, me griten con mal disimulada sorna:
—¡Ahí va 'El valiente desastrecillo'!
Porque quizá la verdadera valentía no consista en escribir grandiosas obras, sino en seguir recogiendo letras malheridas y darles la oportunidad de volver a respirar luciendo nuevo estilo...
miércoles, 12 de agosto de 2026
'𝐇𝐮𝐦𝐢𝐥𝐝𝐞 𝐲 𝐞𝐜𝐥𝐢𝐩𝐬𝐚𝐝𝐨 𝐫𝐚𝐝𝐢𝐚𝐝𝐨𝐫...'

martes, 11 de agosto de 2026
'𝐍𝐨 𝐬𝐨𝐲 𝐧𝐞𝐠𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐢𝐬𝐭𝐚, 𝐩𝐞𝐫𝐨...'
Durante años convertí mi vida en pura canalla, no hice nada por conservarme. Me pasé con los Sopistanes, me aficioné demasiado a los shisharrones y le di al Legendario como si el mañana nunca fuese a llegar. Yo creía que aquello era pura vida. Ahora resulta que era calentamiento global... Y aquí estoy ahora, pagando la factura de tantos desmanes. Ya no beso como antes, majogo en plena faena. Antes tenía cierta técnica, bastante resistencia y hasta cierta reputación. Ahora me rozas y se me ponen las piernas a bailar por su cuenta, me crujen las rodillas. Me miras dos segundos y se me desbocan los ojos, que son los únicos que todavía conservan algo de dignidad, quizá por las cataratas. Lo peor es que contigo no necesito ni sol ni calefacción. Me basta con que te arrimes. Y eso sí que es preocupante: porque cuando llegas tú, sube la temperatura, se derrite el hielo y a mí se me funden los plomillos...
lunes, 10 de agosto de 2026
'𝐓𝐄́ 𝐘 𝐂𝐀𝐅𝐄́...'
servido en una taza de porcelana fina, tan
delicada que hasta el silencio teme romperla.
Me gusta mirarte cuando preparas tu infusión,
mientras yo observo, con cierta desconfianza,
esa cuerdecita que cuelga de tus dedos, como
una pequeña soga para ahorcar el miedo.
Yo soy café fuerte, negro, sin azúcar, servido
en una taza vieja y desconchada por tantas
caídas al suelo y tantas veces que
volvió a levantarse. Nunca té he probado.
Quizá un día me atreva con un par de sorbitos
y termine embrujado por la dulzura de tus manzanas,
por la canela de tus manos, por esa manera tuya de
convertir el agua caliente en una amenaza deliciosa.
Si tú probaras mi café, sentirías la fuerza de lo amargo,
el golpe oscuro de una madrugada, la cicatriz de todos
mis naufragios disuelta en una taza. Y quizá entonces
comprendieras que no somos tan distintos:
tú, té con miedo a romperse; yo, café con miedo a la
cuerda. Podríamos quedar cualquier día para besayunarnos,
sin azúcar, sin cucharillas, sin preguntar quién se bebe a quién.
Tú me das un sorbo, yo te doy otro.
Y entre manzanas, canela y café, quizá acabemos
descubriendo que lo que realmente necesitábamos
era besayunarnos… saboreándonos.
domingo, 9 de agosto de 2026
'𝗔𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗺𝘂𝗲𝗿𝘁𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝘂𝗻̃𝗲𝗰𝗼…'
Tú
querías un juguete
para entretenerte en casa,
un muñeco
obediente
con el corazón de hojalata
y la sonrisa de quien
nunca dice que no.
Pero yo no soportaba las pilas, ni los hilos,
ni
esas manos invisibles que tiran de uno
hasta convertirlo en
marioneta.
Siempre me gustaron las mujeres locas.
Quizá
porque las cuerdas atan,
y yo nací con vocación de fuga.
Ahí
sigo:
inerte, sí, pero a mi aire,
mirando cómo se oxida
el mundo
desde el suelo de esta habitación.
Seguro que
cualquier noche
aparecerá alguien
que me acerque la
botella
y
un cigarrito a los labios,
sin preguntarme de quién soy
ni
quién mueve mis brazos.
Nunca seré tuyo, ventrílocua
infeliz.
No conseguirás esconderme
dentro de tu
garganta
para hacerme decir
lo que lo que no me nace.
Yo
moriré siendo un Carpanta de caricias,
un menesteroso del
amor,
un mendigo con los bolsillos llenos
de abrazos que
nunca llegaron.
Pero si he de morir,
que sea con los hilos
cortados,
las pilas agotadas
y el corazón haciendo
ruido.
Porque antes que muñeco,
prefiero ser cadáver.
Y
antes que obedecerte,
prefiero seguir siendo
ese juguete
roto
que aprendió a caminar
sin que nadie tirara de él…
'𝐋𝐚 𝐦𝐚𝐫 𝐲 𝐭𝐮́, 𝐂𝐚𝐧𝐝𝐞𝐥𝐚...'
por la desierta orilla del mar,
cuando no hay ruidos,
solo sonidos,
música marina.
Es entonces
cuando la mar se hace mujer
y me acerca a ti.
Ella me recuerda
que hace tiempo nos casamos,
por poderes,
por culpa de la distancia,
y que todavía
no hemos podido consumar
lo que hubiera que consumar.
Demasiado tiempo esperando.
Ya no sé cuántas consumiciones llevo,
pero las gaviotas me miran divertidas
y alguna, incluso,
parece saber más de nosotros que yo.
Entonces miro al horizonte
y comprendo que la mar
está mucho más cerca que tú.
Azul, ella.
Blanca, tú, Candela.
Y yo,
entre las dos,
esperando que algún día
la distancia se canse
de separarnos.
¡𝐋𝐚 𝐜𝐚𝐦𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨𝐬 𝐬𝐞𝐩𝐚𝐫𝐚𝐛𝐚...’
Tú tenías siempre sueño y preferías dormir, yo apenas dormía porque prefería diseñar mis sueños. La cama nos separaba:
tú me dabas la espalda y te abrazabas a la almohada, yo me iba a hacerle compañía a la luna, le contaba en silencio todo lo que no sabía decirte a ti. Tú cerrabas los ojos para encontrar descanso, yo los mantenía abiertos para no perderte de vista, aunque estuvieras a mi vera. Quizás ese fue nuestro problema:
tú querías dormir conmigo, y yo quería despertar a tu lado. Tú buscabas el sueño refugiada entre las sábanas, yo buscaba un sueño entre tus escondidos ojos.
Tú te entregabas a la noche, yo me resistía a ella, porque sabía que al amanecer seguiríamos estando demasiado lejos...
Y así, noche tras noche, la misma cama, la misma luna, dos cuerpos compartiendo silencio y dos mundos incapaces de encontrarse. Hasta que una madrugada entendí que no era la distancia lo que nos separaba, ni la almohada, ni siquiera el sueño.
Era que mientras tú dormías para olvidarte del mundo, yo soñaba con construir uno contigo. Y aquella noche, por primera vez, dejé de mirar la luna.
Me quedé mirando tu espalda, me arrimé para besarla, para abrazarte, para encontrarnos en tu sueño; pero ya no estabas... Me abracé a tu almohada sin arrugas y me entraron ganas de matar a la luna...
Desde entonces te busco todas las noches, bajo la solitaria lluvia y la constante vigilancia de las puñeteras estrellas y sus silenciosas carcajadas...
sábado, 8 de agosto de 2026
'𝐂𝐨𝐦𝐨 𝐝𝐢𝐨𝐱 𝐦𝐚𝐧𝐝𝐚...'
No fui capaz de amarte como diox manda, porque soy ateo y diox nunca aprendió mi nombre. Y tú, aunque hermosa como una herejía, eras demasiado protestante para mis incontrolados incendios.
Entre nosotros solo primaba la libertad, ese animal sin dueño que duerme desnuda en los tejados, los ocasos, con su sangre de naranja podrida..., y aquellas barbacoas de chocos salvajes que ardían sobre la noche como pequeños monstruos de sal.
A veces la luna se eclipsaba para no vernos. Nosotros, sin diox, sin iglesia, sin más sacramento que el deseo, brindábamos con los ojos por la improbable certeza de que dos pecadores también pudiesen amarse eternamente, aunque no crean en el cielo que los condena.
viernes, 7 de agosto de 2026
'𝐍𝐨 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐨 𝐬𝐞𝐫 𝐩𝐨𝐞𝐭𝐚; 𝐩𝐫𝐞𝐟𝐢𝐞𝐫𝐨 𝐬𝐞𝐫 𝐮𝐧 𝐛𝐚𝐧𝐝𝐢𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐥𝐞𝐭𝐫𝐚𝐬...'
Entraré afilado en la garganta de la noche para robarle el tizón con que dibuja los eclipses. Llevaré en los bolsillos los dientes rotos de la luna y un puñado de cuervos ciegos picoteando mi sombra.
No escribiré versos. Abriré las venas del silencio hasta que sangren jazmines negros, y sembraré en los pozos los cenicientos córvidos a los que enseñé a respirar en el olvido.
Que me persigan los relojes ahorcados en las desnudas paredes, los jueces de la tinta, que sigan gritando las campanas con lengua podrida.
Nunca podrán detener a quien cabalga un caballo desbocado por la serreta cruel del viento. Mi oficio no es nombrar la belleza, es desnudarla y desvalijar a la muerte mientras duerme abrazada a la luna. Quiero dejar en los labios del alba una rosa de humo, un cuchillo florecido y los últimos latidos de aquellos dioses que nos separan escondidos bajo una piedra azul.
'𝐌𝐞𝐝𝐢𝐚 𝐝𝐨𝐜𝐞𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐉𝐚𝐧𝐢𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐬𝐞𝐢𝐬 𝐯𝐞𝐫𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐲 𝐬𝐨𝐥𝐨 𝐮𝐧𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐮𝐧 𝐨𝐭𝐨𝐧̃𝐨 𝐝𝐞𝐦𝐚𝐬𝐢𝐚𝐝𝐨 𝐥𝐚𝐫𝐠𝐨...'
Seis nombres escritos en la fina arena..., seis promesas mojadas con aroma a maresía...,
seis risas que el mar marcó en mi memoria, poco antes de borrarlas con la siguiente marea.
Pero llegó la decadencia otoñal y bastó una, una sola presencia para mostrarme que el frío no siempre viene del viento, que los árboles se ajan también por dentro, que la savia corre más lenta, que los silencios se alargan más que cualquier estación.
Media docena de veranos bastaron para enseñarme, sin ambages, lo que el otoño tatuó sobre mi piel, haciendo mis pasos más lentos, dudosos pero constantes. Hay amores que iluminan los días; otros al marcharse, inventan las sombras...
Y desde entonces, cada primavera me parece un ensayo y cada verano una fotografía en sepia; mientras el otoño, terco y paciente, insiste en pronunciar mi nombre con voz de viento asalvajao.
Sí, media docena de Janis para seis veranos... y solo una para un otoño demasiado largo que insiste en quedarse conmigo mientras me acompaña, serena, hacia la nívea y fría cumbre del eterno invierno, anunciado ya en mi pelo tiempo ha..., sonriendo con firme ternura, sin soltarme la mano...
jueves, 6 de agosto de 2026
'𝐄𝐥 𝐃𝐣 𝐭𝐢𝐞𝐬𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐩𝐢𝐧𝐜𝐡𝐚𝐛𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐮𝐧 𝐥𝐚́𝐩𝐢𝐳 𝐠𝐚𝐬𝐭𝐚𝐨 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐞𝐧𝐞𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐚𝐦𝐚𝐫𝐢𝐥𝐥𝐨𝐬, 𝐚𝐥 𝐚𝐭𝐚𝐫𝐝𝐞𝐜𝐞𝐫...'
El pobre DJ pinchaba con un lápiz gastao. No sobre discos, sino sobre el silencio, hasta hacerle sangrar música. Al atardecer se subía a los contenedores amarillos, convertidos por la luz en catedrales de oro, llenos de botellas vacías con huellas de fiestas en sus bocas de cristal. Allí bailaba con los bolsillos vacíos y el corazón lleno de ritmos que él mismo había escrito. Siempre improvisaba acorde a los vientos, tanto de levante, poniente o del surf...
Las gaviotas gritaban al compás, el viento hacía de parlantes y el sol, antes de irse al otro lado, bajaba poco a poco el volumen del cielo para escuchar aquella sesión imposible, loca y atrevida.
Nadie le pagaba aunque lo conviaban. Nadie le aplaudía, pero le sonreían. Mas cuando la noche caía sobre la húmeda orilla , las estrellas seguían bailando exactamente como él las había enseñado, descalzas y con los pies llenos de arena. Porque hay DJs que mezclan canciones, otros mezclan con lápices de colores el atardecer con los sueños de quienes todavía creen que la pobreza nunca podrá silenciar la música.
miércoles, 5 de agosto de 2026
'𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐚𝐬𝐨𝐦𝐚 𝐞𝐥 𝐥𝐚́𝐩𝐢𝐳...'
martes, 4 de agosto de 2026
𝐄𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐬𝐨𝐧𝐫𝐢𝐬𝐚 𝐜𝐚𝐧𝐚...
domingo, 2 de agosto de 2026
Morir a manos de la poesía...
Fue tu voz la que me conquistó...
Más que tu sonrisa, fue tu voz la que me conquistó. En ella descubrí un lugar donde el miedo olvidaba mi nombre y me enseñaba a volar. Bastaba escucharte para creer que aún quedaban milagros escondidos entre las palabras.
Pero ni siquiera tu voz pudo superar a tu manera de mirarme...
Cuando tus ojos se encontraban con los míos, todo a nuestro alrededor enmudecía. No era una simple mirada; era un hogar para mí, una callada promesa que con caricias curaba mis secretas heridas, aquellas que nunca me atreví a mostrar. En esos ojos entendí que el amor podía decirlo todo sin pronunciar una sola sílaba...
Hoy tu voz resuena cual eco que me abriga en las más frías, solitarias y lentas noches. Tu sonrisa, un recuerdo que se niega a marcharse. Pero es tu forma de mirar la que sigue habitando en mí como hermosa condena. De todas las formas que tuvo tu amor, fue tu manera de mirarme la única que nunca he conseguido olvidar. Quizás nunca lo haga, hay ojos que, aunque algún día dejen de mirarte, jamás dejarán de ser la música callada con la que el viento te nombra...
Y la paloma se ahogó en tus labios...
Desde entonces granadas abiertas navegan por mis arterias, mientras un ciego olivo siembra sal sobre las alas del río.
No eran agua tus besos, eran la sed disfrazada de gentil paloma. Eran el pozo que incita a beber a quien se inclina... la llave sin cerradura, la nieve que quema en la garganta del verano...
Ahora, cada vez que pronuncio tu nombre, un zumo de agrio pomelo hace rilar la luna. Mi niño interior explota como globo demasiado inflado por los huertos de tu silencio… No te busco, eres la sed que me lleva de la mano, con un ramo de espinas dormidas, hasta esa fuente invisible donde el agua prendió tu rostro para no saciar jamás a nadie.
Y la paloma se ahogó en tus labios...
viernes, 31 de julio de 2026
El podador de estrellas...
Donde la luna muerde la sal...
No me importa ocultar tu nombre
en el bolsillo frío de la marea,
ni dormir con un pez de ceniza
mordiéndome la voz.
Mi sentimiento aprendió hace tiempo
a caminar descalzo
sobre las navajas blancas de la espuma.
Lo que me duele es que,
cuando la noche te derrumba
como una campana de agua oscura
y la tristeza abre sus alas de carbón
sobre tus hombros, no escuches
que un árbol de sangrante
está floreciendo por ti
en el nacimiento del viento.
Ignoras que hay un hombre
con el pecho lleno de gaviotas sin luz,
recogiendo trozos de lunas rotas
para coserlas a tu sonrisa.
Si tus lágrimas cayeran al mar,
los peces ignorarían el agua,
las algas vestirían de luto
y la arena daría a luz
mis huellas transparentes.
Ven, tengo un abrazo aguardándote
con manos llenas de horizonte,
y un ramo de besos salvajes
capaz de convertir tu pena
en una brillante luna blanca
que ya nunca volverá a morder la sal.







-001.jpg)








.jpeg)
.jpg)


















