domingo, 24 de agosto de 2008

Recordando a D. Gustavo

Podrá nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar;
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal. ¡todo sucederá!
Podrá la muerte cubrirme con su
fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.

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