domingo, 20 de diciembre de 2015

¡Huy, mira, una estrellita de mar!


El mar estaba hoy embravecido, demasiado ruidoso. Se mezclaba el sonido de las olas con los gritos de aquellos niños y niñas que ya dejaron de serlo. Más adentro el mar se notaba más calmo, quizás porque ella navegaba por aquella zona, evitando que yo encallara al tratar de buscarla. Mi mujer caminaba cerca, buscando habitas. Yo, un lugar donde habitar mis inquietudes. Me siento totalmente desubicado, con el cuerpo totalmente desmembrado. Mi cabeza, en miles de sitios, el corazón allí donde se cruzan los vientos. Mis pies, a la deriva. La mirada vagando en el distraído horizonte. Noto como, poco a poco, mi yo se va abarrotando cada vez más, no hay vuelta atrás, ando perdido y, prácticamente, sin ganas ya de buscar algo que me ilusione.
¡Huy, mira, una estrellita de mar!

1 comentario:

JUAN PAN GARCÍA dijo...

Pues sí, al menos hallaste una estrella; otros se estrellan. Feliz Navidad, Alvaro.