sábado, 9 de marzo de 2013

Apréndete...

Puedo entender que te moleste mi manera de ser.
Esfuérzate en entender que a mí no me molestas tú.
Imagino que debe ser difícil entender mi simpleza,
que no necesito nada de lo que tú necesitas.
Pierdes tu tiempo en tratar de apagar mi voz
en vez de hacer notar la tuya, ¿por y para qué?
Decirte quiero que yo ni siquiera necesito mi voz,
puedo oírme perfectamente cuando callo.
Comprende, no sufras por mí, no lo necesito.
Vive tu vida, no te la mates con balas ajenas.
Apréndete y no trates de aprehender mi voz…

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