Media
docena de Janis para seis veranos, como si el sol aceptara sobornos y
el tiempo pudiera contarse en besos.
Seis nombres escritos en la fina arena..., seis promesas mojadas con aroma a maresรญa...,
seis risas que el mar marcรณ en mi memoria, poco antes de borrarlas con la siguiente marea.
Pero llegรณ la decadencia otoรฑal y bastรณ una, una sola presencia para mostrarme que el frรญo no siempre viene del viento, que los รกrboles se ajan tambiรฉn por dentro, que la savia corre mรกs lenta, que los silencios se alargan mรกs que cualquier estaciรณn.
Media docena de veranos bastaron para enseรฑarme, sin ambages, lo que el otoรฑo tatuรณ sobre mi piel, haciendo mis pasos mรกs lentos, dudosos pero constantes. Hay amores que iluminan los dรญas; otros al marcharse, inventan las sombras...
Y desde entonces, cada primavera me parece un ensayo y cada verano una fotografรญa en sepia; mientras el otoรฑo, terco y paciente, insiste en pronunciar mi nombre con voz de viento asalvajao.
Sรญ, media docena de Janis para seis veranos... y solo una para un otoรฑo demasiado largo que insiste en quedarse conmigo mientras me acompaรฑa, serena, hacia la nรญvea y frรญa cumbre del eterno invierno, anunciado ya en mi pelo tiempo ha..., sonriendo con firme ternura, sin soltarme la mano...
Seis nombres escritos en la fina arena..., seis promesas mojadas con aroma a maresรญa...,
seis risas que el mar marcรณ en mi memoria, poco antes de borrarlas con la siguiente marea.
Pero llegรณ la decadencia otoรฑal y bastรณ una, una sola presencia para mostrarme que el frรญo no siempre viene del viento, que los รกrboles se ajan tambiรฉn por dentro, que la savia corre mรกs lenta, que los silencios se alargan mรกs que cualquier estaciรณn.
Media docena de veranos bastaron para enseรฑarme, sin ambages, lo que el otoรฑo tatuรณ sobre mi piel, haciendo mis pasos mรกs lentos, dudosos pero constantes. Hay amores que iluminan los dรญas; otros al marcharse, inventan las sombras...
Y desde entonces, cada primavera me parece un ensayo y cada verano una fotografรญa en sepia; mientras el otoรฑo, terco y paciente, insiste en pronunciar mi nombre con voz de viento asalvajao.
Sรญ, media docena de Janis para seis veranos... y solo una para un otoรฑo demasiado largo que insiste en quedarse conmigo mientras me acompaรฑa, serena, hacia la nรญvea y frรญa cumbre del eterno invierno, anunciado ya en mi pelo tiempo ha..., sonriendo con firme ternura, sin soltarme la mano...

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