martes, 24 de febrero de 2026

El veneno del Paraíso...

Sí, vivimos en un paraíso que está lleno de veneno. Las flores y animales con colores más vistosos son los que más tienen, al igual que el amor. Por eso hay que evitar las heridas, para no contagiarnos y morir emponzoñados. Urge vivir perdonando, hacer latir la vida mientras se pueda.

Mi lápiz, mi fiel compañero y psicólogo, lleva tiempo agonizando. Quizás lo contagió mi propia sangre al sacarle punta. Apenas tiene fuerzas para plasmar mis desvaríos y sentimientos. Está totalmente roto y agostado. Creo que ha llegado la hora de dejarlo descansar, no sin antes darle las gracias por todas las cosas que me ayudó a contar. También, como no, agradecido por las cosas que se negó a revelar. No sé si lo hizo por ayudarme o por evitarme daños mayores. Hubo días que se hacía el muerto para que no lo obligara a contar cosas complicadas.

Descansa tranquilo, amigo, yo te perdono y me consta que tú también lo haces conmigo. Has colapsado, rodeado de virutas de colores contagiosos, me he quedado sin voz...


lunes, 9 de febrero de 2026

hasta que la silla quede en silencio...

 

El tiempo cada vez duele más y las heridas curan más lentamente. Te preocupa más mirar donde pisas que observar el horizonte, horizonte que pese a estar más cercano, sabes que nunca alcanzarás... La vista cansada, a veces nula, aún consigue hacerte sonreír cuando cierras los ojos y disfrutas de la memoria... hasta que la silla quede en silencio...

lunes, 5 de enero de 2026

Camino inverso...

 

Desandando el sinuoso camino,
saboreo la falta de equipaje.
Los adioses de antaño saludan,
ya no duelen, son abrazos nuevos.
Besos apagados que se encienden
por última vez, efímeramente...
Sonrío a vuestras lágrimas
y camino en paz,
lentamente,
sin pausa...