martes, 24 de febrero de 2026

El veneno del Paraíso...

Sí, vivimos en un paraíso que está lleno de veneno. Las flores y animales con colores más vistosos son los que más tienen, al igual que el amor. Por eso hay que evitar las heridas, para no contagiarnos y morir emponzoñados. Urge vivir perdonando, hacer latir la vida mientras se pueda.

Mi lápiz, mi fiel compañero y psicólogo, lleva tiempo agonizando. Quizás lo contagió mi propia sangre al sacarle punta. Apenas tiene fuerzas para plasmar mis desvaríos y sentimientos. Está totalmente roto y agostado. Creo que ha llegado la hora de dejarlo descansar, no sin antes darle las gracias por todas las cosas que me ayudó a contar. También, como no, agradecido por las cosas que se negó a revelar. No sé si lo hizo por ayudarme o por evitarme daños mayores. Hubo días que se hacía el muerto para que no lo obligara a contar cosas complicadas.

Descansa tranquilo, amigo, yo te perdono y me consta que tú también lo haces conmigo. Has colapsado, rodeado de virutas de colores contagiosos, me he quedado sin voz...


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