domingo, 18 de octubre de 2026

Cuando escribir...

 

Cuando escribir se convierte en una carga,
lo escrito es una cargada.
Cuando se convierte en arte,
lo escrito será solo una moda.
Cuando duele, lo escrito te sana.
Cuando es una necesidad,
lo escrito te da valor.
Cuando te da vida,
lo escrito hará que nunca mueras..

𝐄𝐬 𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐢𝐛𝐞𝐫𝐚𝐫...

 

Abre tu corazón, ábrelo de par en paz, aunque te hayan hecho mucho, mucho daño. La desconfianza tan sólo es un mecanismo más de la mente para mantenerse alerta ante el peligro, un peligro que en realidad no existe. Para el corazón no. A todos nos duele, nos ha dolido y puede ser que nos siga doliendo. Pero, ¿por qué no confiar, una vez más? 

Huele a mundo mojado...

 

Llegan las primeras lluvias con sus atormentados rayos. Momento que aprovechan las golondrinas tuneadas para emigrar en busca de nuevos pastos. Lo mismo ocurre en mi cabeza, atormentada y rallada, pero lloviendo para adentro...
Yo me quedo en tierra, viendo despegar ilusiones.
Ellas se van buscando verano y yo me quedo, mojándome sin salir de casa.
Fuera huele a mundo mojado, dentro a pensamiento quemado. Un trueno por aquí, otro por allá, y en medio, yo, intentando no hacer mucho ruido.
Que llueva, que se vayan las que se tengan que ir.
Lo que tenga que quedarse, que aprenda por fin a hacer charcos en calma...

sábado, 17 de octubre de 2026

Prisión de silencio...

 

Prisión de silencio, apenas roto por persistentes lágrimas de lluvia. Imágenes que pasan a velocidad de ventarrón descuernacabras. Labios que se mueven sin emitir sonido alguno. Corazón que late demasiado tranquilo, al ritmo de la nada. Tabaco que sólo sabe a tabaco, como los cigarros tristes, esos que mueren entre los dedos, sin un antes. Momentos que van y vienen a su antojo, sin ritmo ni cadencia. Música sin oídos, orejas huérfanas, ojos sin luz. Muere octubre, cae la lluvia, nace la melancolía del que sabe que ya no hay vuelta adelante. Muere este triste día, lleno de goteras desbocadas, para darle vida a una nueva noche en el que el vacío tendrá un hueco enorme...


Melodía herida en tus labios...

De tus ojos sale poesía,
de mi boca, sales tú.
De tu sonrisa, alegría,
de mi mirada, un blues.
Melodía herida en tus labios,
grito de mis manos, temblor.
Tu adiós, todavía sonando,
mi voz, crujiendo sin tu color.
Eres el blues que grita bajito,
a las tres de la mañana,
con guitarra sin prisa, doliéndose...
Soy el que no sabe irse,
con acordes lentos, a medias,
masticando tu pérdida despacio,
para que no duelas tanto.
Para que despiertes bonito...

viernes, 16 de octubre de 2026

Por cierto, cariño mío...

 

Me pides que sea valiente y que haga público
los poemas que te dedico, que dé la cara.
Amor mío, mi amor es sano y real, contundente,
pero no me pidas que dé la cara, soy un tieso;
pide algo más baratito, no sé, un copia y pega
gugleado, algo que, aunque no sea parido por mí,
la gente se lo crea, lo que yo llamo un poema
político, que escribo lo que la gente quiere leer,
aunque yo no sienta ni el sonido de la tinta al
salir de la pluma. Siempre te amaré, en silencio,
a oscuras. No le temo a la soledad, estoy ya
acostumbrado a la falta de tu voz.
Por cierto, cariño mío, yo no me llamo Grabié,
pero algo te diré, la pluma es realmente mía...

jueves, 15 de octubre de 2026

Que te vaya todo bonito...

No fue que no me quisieras,
es que nunca me viste.
Yo te miraba como si fueras mi todo,
tú ni siquieras sabías cómo te miraba.
No te guardo rencor,
te guardo gracias.
Aprendí que amar no es que 
te quieran de vuelta,
es aprender a soltar a tiempo.
Me voy de aquí, no con enfado, 
sino de mí por fin en paz.
Me enamoré de ti en silencio,
como se enamoran los tontos: a solas.
Te escribí cientos de poemas
a los que nunca pude poner voz
ni hacer que temblaran tus labios.
Tú nunca tuviste la culpa,
tú solo seguías con tu vida.
Fui yo el que se inventó una historia
donde solo había distraída cortesía.
Hoy te dejo ir. No porque haya dejado 
de quererte de golpe, sino porque 
por fin he empezado a aceptarlo.
Que te vaya todo bonito, donde no estoy yo.
Yo trataré de estar bien, donde no estás tú.

El volumen de mi cansada memoria...

 

Al atardecer, de vez en vez, me gusta subir al desván. Allí me siento ante mi viejo baúl y les sonrío, abstraído, a mis viejos compañeros. Evito la mirada directa, para que no noten el peso de mi ausencia. Mis pobres auriculares apenas oyen ya y mis polvorientos micrófonos quedaron sin voz. Mis vinilos y mi mesa de mezclas apenas reconocen ya el tacto de mis dedos. Aun así seguimos pasando buenos ratos. En mi desorientada mente, los hago sonar de nuevo, mezclo recuerdos con música que solo yo puedo escuchar. Mi polvoriento desván vuelve a llenarse de luces parpadeantes, el humo difumina los años transcurridos y la pista vacía se abarrota de rostros jóvenes que ríen, giran y se entregan a la noche. Con mis inseguras manos suspendidas sobre la apagada consola, subo el volumen de mi cansada memoria, devolviéndoles a todos, aunque sea por un instante, la eterna juventud que el tiempo nos robó.

Al poco me levanto, tras despedirme sonriendo de ese antiguo póster que vigila mi tesoro, salgo con sigilo y bajo por la vieja escalera de madera que cruje al mismo ritmo que mis huesos…

jueves, 1 de octubre de 2026

𝐎𝐜𝐭𝐮𝐛𝐫𝐞, 𝐝𝐞́𝐣𝐚𝐦𝐞 𝐯𝐢𝐯𝐢𝐫𝐭𝐞...

 

Me siento prisionero de mí mismo, atado a mi locura, a mi soledad depresiva. Necesito que los ocres colores de este otoñal octubre me devuelvan la vida, la franca mirada y echen de mi mente los miedos que me acorralan. Octubre, déjame vivirte, déjame saborear el crujir de las yertas hojas... déjame respirar en libertad.

martes, 8 de septiembre de 2026

¡Cómo envidio a tu escoba!

 

Soy un poeta triste, ese que enamorado de una bella bruja, se desahoga escribiendo cartas de amor a la luna, hablándole de ti…
Le cuento sobre la magia de tus ojos y sobre esa sonrisa que hechiza mis noches; y de este amor que, aún imposible, me niego a dejar de soñar. Porque cuando la noche se calla, mi pluma te busca entre las estrellas, y la luna se convierte en confidente de todo aquello que mi corazón no se atreve a decirle.
¡Cómo envidio a tu escoba!