lunes, 6 de julio de 2026

El corazón que desobedeció al tiempo...

 

El tiempo me fue robando la prisa,
la fuerza de los brazos,
la insolencia de los años.
Me dejó la voz más baja,
el paso más lento
y las manos llenas de memoria.
Pero olvidó llevarse el corazón.
Ese sigue golpeando mi pecho
como un caballo salvaje,
como si el calendario fuera una mentira
y el amor no conociera arrugas.
Qué ironía la mía...
He aprendido a despedirme de tantas cosas,
y, sin embargo,
aún no sé despedirme de ti.
Basta imaginar tu sonrisa
para que vuelva la primavera
a este invierno que habito.
Basta recordar el temblor de tus labios
para que mis noches, tan largas,
se llenen de un fuego
que ningún otoño consigue apagar.
Dicen que el amor pertenece a los jóvenes.
No saben nada.
Los jóvenes aman con el vértigo del descubrimiento;
los viejos amamos con la desesperación
de quien conoce el precio de cada instante.
Por eso te amo así:
sin promesas imposibles,
sin orgullo, sin máscaras.
Te amo con el miedo de perderte
antes de haberte tenido del todo.
Y cuando mi último verso
se quede suspendido en el aire,
no llores por el poeta.
Llora, si acaso,
por ese anciano obstinado
que llegó al final del camino
con el cabello cubierto de nieve...
y el corazón, terco y luminoso,
demasiado joven
para dejar de pronunciar tu nombre.
Creo que el amor más triste
 
no es el que llega tarde,
sino el que llega cuando
 
el corazón aún tiene
toda la juventud que el tiempo
 
le negó al cuerpo.

viernes, 5 de junio de 2026

Cansado de amar...

 

Me cansé de escribir tu nombre
en las esquinas de mis sueños,
de esperar una primavera
que nunca llegó a mis inviernos.
Me cansé de buscar tus pasos
en caminos que no llevaban a nada,
de regalarte mis silencios
y recibir la distancia callada.
Me cansé de amar a solas,
de hablar con tu recuerdo ausente,
de guardar en el pecho heridas
que el tiempo no cura fácilmente.
Pero no me cansé de la vida,
ni del sol cuando amanece,
ni de creer que algún día
un amor sincero aparece.
Hoy dejo partir tu sombra,
sin rencor y sin condena;
porque quien se cansa de sufrir,
merece volver a amar sin pena.
Y aunque el corazón esté cansado,
aún conserva una ilusión escondida:
que después de tantas despedidas,
también existen nuevas bienvenidas...


jueves, 30 de abril de 2026

Cuando te vi...

 

Paseaba a solas por el parque, bajo la lluvia. 

Me sentía observado, pese a la húmeda soledad.

Vi un banco vacío y me acerqué para sentarme,

me daba igual mojarme. Fue entonces cuando te vi,

y me relajé. No me preguntes el motivo, pero sonreí...

domingo, 5 de abril de 2026

... con todas tus cicatrices...

 

Me gusta tu desnudez, en blanco y negro,

tu sonrisa marcada por el paso de los daños,

el brillo de tu ojos camuflado tras las gafas,

tu voz a oscuras, susurrando mis manos.

Me gusta abrazarte y sentir tu inquietud,

tu descarado deambular por mi cuerpo,

tus chanclas descoloridas libres en la orilla,

tus salados besos con sabor a mar,

Sí, me gustas, con todas tus cicatrices...


martes, 24 de febrero de 2026

El veneno del Paraíso...

Sí, vivimos en un paraíso que está lleno de veneno. Las flores y animales con colores más vistosos son los que más tienen, al igual que el amor. Por eso hay que evitar las heridas, para no contagiarnos y morir emponzoñados. Urge vivir perdonando, hacer latir la vida mientras se pueda.

Mi lápiz, mi fiel compañero y psicólogo, lleva tiempo agonizando. Quizás lo contagió mi propia sangre al sacarle punta. Apenas tiene fuerzas para plasmar mis desvaríos y sentimientos. Está totalmente roto y agostado. Creo que ha llegado la hora de dejarlo descansar, no sin antes darle las gracias por todas las cosas que me ayudó a contar. También, como no, agradecido por las cosas que se negó a revelar. No sé si lo hizo por ayudarme o por evitarme daños mayores. Hubo días que se hacía el muerto para que no lo obligara a contar cosas complicadas.

Descansa tranquilo, amigo, yo te perdono y me consta que tú también lo haces conmigo. Has colapsado, rodeado de virutas de colores contagiosos, me he quedado sin voz...


lunes, 9 de febrero de 2026

hasta que la silla quede en silencio...

 

El tiempo cada vez duele más y las heridas curan más lentamente. Te preocupa más mirar donde pisas que observar el horizonte, horizonte que pese a estar más cercano, sabes que nunca alcanzarás... La vista cansada, a veces nula, aún consigue hacerte sonreír cuando cierras los ojos y disfrutas de la memoria... hasta que la silla quede en silencio...

lunes, 5 de enero de 2026

Camino inverso...

 

Desandando el sinuoso camino,
saboreo la falta de equipaje.
Los adioses de antaño saludan,
ya no duelen, son abrazos nuevos.
Besos apagados que se encienden
por última vez, efímeramente...
Sonrío a vuestras lágrimas
y camino en paz,
lentamente,
sin pausa...

miércoles, 24 de diciembre de 2025

Abarrotado en tu locura...

 

Me enamoré de tu manera de sonreírle a las cosas rotas. Alucinaba al ver cómo pasabas de las lágrimas negras a los besos eternamente lentos y sensibles. Me cautivaste con tu pizpireta locura, y aquí ando, abarrotado de amor, náufrago de tus atormentadas tempestades...

martes, 23 de diciembre de 2025

Heridas en la memoria...

 

Mis peores cicatrices no se ven, las llevo en la memoria. Sí, en la memoria, esa multitud a oscuras...

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Sentimientos en ti mecidos...

 
Eterna noche en la playa, a solas. Tenía lápiz pero carecía de papel, tampoco había paredes encaladas para grafitear. Decidí clavarlo en la arena y, a ojos cerrados, escuchar los holas del mar. Descubrí, al amanecer, que a veces en la oscuridad un lápiz también es un faro, aunque esté callado... Vuelvo a casa, mojado y con los sentimientos entimecidos...