Basta con una mujer que marche, un beso que nunca llegue, una promesa que muera en los labios y un puto corazón empeñado en seguir creyendo para que zozobres sin necesidad de tormentas, atormentado total. Yo naufragué sin barco, sin cartas marinas y sin vergüenza. Quedé varado en un mar de recuerdos, rodeado de sirenas, un trío que tenían tu mismo mirar, la cruel costumbre de parecerse a lo que nunca fuiste. Dicen que el amor salva, ¡MENTIRA! Demasiadas veces el amor es lo que te hunde. Aquí me tienes, al mando de un barco que ya no existe, con el alma totalmente astillada y un trío de sirenas acariciándome las heridas, como si supieran cuál me duele más. Hasta un delfín es capaz de saltar hacia la luna, quizás para recordarme que aún quedan criaturas capaces de hacer piruetas sobre sueños imposibles. Yo solo sé naufragar. Perdí rumbo, sextante y hasta las ganas de encontrar un islote perdido. Uno se acostumbra a vivir entre los restos de un amor, y cualquier puerto parece una nueva traición. Así que heme aquí, entre olas, sirenas y esta botella con un corazón dentro, moribundo. Que mañana venga el mundo a socorrerme. Hoy no, tengo un desamor que me pertenece entero. Solo mio, abrazado a él me iré al fondo del mar...
"Akaputtao x toslaos"
Historias de un idiota contadas por él mismo
domingo, 6 de septiembre de 2026
sábado, 5 de septiembre de 2026
𝐋Á𝐏𝐈𝐂𝐄𝐒 𝐑𝐎𝐓𝐎𝐒, 𝐑𝐀𝐁𝐈𝐀 𝐃𝐄𝐒𝐁𝐎𝐂𝐀𝐃𝐀...
¿De qué coño me sirven los lápices si no puedo parar tanta barbarie?
¿Para qué quiero un tintero si hasta la tinta sangra de impotencia?
¿Para qué una vieja máquina con las teclas rotas, atascadas de rabia y con ganas de mandar al mundo a la mierda?
¿Para qué tanto papel si lo que escribo se emborrona antes de llegar a quien debería leerlo?
¿Para qué estas lágrimas, tan putas y tan inútiles, que se empeñan en bajar por la cara cuando deberían incendiar el mundo?
¿Para qué escribir versos si la realidad se empeña en rimar con muerte, miedo y desgracia? ¿Para qué tanto para qué?
¡¿𝐏𝐚𝐫𝐚 𝐪𝐮𝐞́?!
Quizá porque no sé hacer otra cosa que romper lápices, manchar papeles y escupirle a la barbarie las cuatro verdades que todavía me quedan.
Y si tampoco sirve...
¡𝗤𝘂𝗲 𝗹𝗲 𝗱𝗲𝗻 𝗽𝗼𝗿 𝗰𝘂𝗹𝗼 𝗮𝗹 𝘀𝗶𝗹𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼!
viernes, 21 de agosto de 2026
𝐐𝐮𝐞𝐫𝐢𝐝𝐚 𝐦𝐚𝐦𝐚́:
Me imagino que ya te habrás enterado de la guerra que me ha declarado el lápiz que heredé de papá. Han pasado demasiadas cosas desde que te fuiste, sí, demasiadas. De tu herencia solo me queda ya algo de fuerzas y voluntad, el resto también se perdió casi todo. Mi casa es un desastre, llena de agujeros y ventanas rotas por donde se cuelan demasiados fantasmas, tanto de día como de noche. Ya ves mi capital, apenas me queda papel, tu Olivetti tiene más teclas rotas que sanas, la cinta apenas con tinta. Una botella de güigki medio vacía y un vaso medio lleno. Me siento demasiado solo aunque aún me son fieles las chanclas, me siguen a todos lados. Hoy me he venido aquí a escribirte mi última carta, quizá te la entregue en mano. Me hicisteis de hierro y yo me he roto como cristal, la típica corrosión de la sal. Solo me oxigena la maresía…
Apenas queda tabaco…
𝐄𝐬𝐭𝐢𝐠𝐦𝐚𝐝𝐨𝐬 𝐥𝐞𝐜𝐭𝐨𝐫𝐞𝐬, 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐢𝐝𝐨𝐫𝐞𝐬 𝐲 𝐚𝐦𝐢𝐠𝐨𝐬:
Por medio de la presente, el que susescribe, quiero comunicarles que no me hago responsable del 93,47% de las cosas que publica mi lápiz. Cuando nos conocimos eran un compañero de aventuras ideal, fiel, soñador y aventurero, pero con el paso de los daños empezó a ser cada día, más borde, irreverente, salvaje, desobediente y rebelde. Todo eso lo convertía en una especie de bomba, se consumía poco a poco y el tío soltaba lo que le venía en gana. Apenas me hacía caso y siempre se negaba a borrar cualquier cosa que yo le indicara. Ahí está el susodicho, va a morir con la goma sin estrenar. Ya no me deja tocarlo y ni siquiera morderlo. Lo dicho, no me hago responsable de los desvaríos de este desquiciado.
Si alguna vez os ofenden los renglones publicados en mi muro, sepan pues que no deben darse por aludidos ni eludidos, ya que todo es producto de la mente diabólica de mi resentido y afilado lápiz.
Gracias por su atención.
jueves, 20 de agosto de 2026
'𝐐𝐮𝐞 𝐞𝐥 𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫 𝐬𝐞 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐩𝐥𝐚𝐜𝐞𝐫…'
La música es el mejor remedio contra tu ruidosa ausencia. La poesía, el mejor remedio contra mi soledad...
El miedo es un sinvivir; la valentía, a veces, la mejor manera de morir. Yo prefiero desangrarme sobre el papel, libre, sin vendas ni suturas.
No soy valiente, quizá solo un inconsciente enamorado de la vida.
Hay quien ama por temor al silencio. Yo amo porque no puedo vivir sin descubrir sentimientos nuevos, sin adentrarme en esos lugares donde el corazón todavía no sabe qué nombre ponerle a lo que siente. Nadie puede luchar contra el gigante que te impide vivir tus sueños, pero los sueños no entienden de gigantes: piden a gritos ser vividos.
Que nadie cierre tu libro. Que nadie escriba por ti el final. Y que el dolor, alguna vez, se muera de placer.
miércoles, 19 de agosto de 2026
'𝐋𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐮𝐧𝐜𝐚 𝐭𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐚𝐫𝐨𝐧...'
domingo, 16 de agosto de 2026
‘𝐌𝐚́𝐬𝐭𝐢𝐥 𝐝𝐞 𝐧𝐮𝐛𝐞...’
Siento amor canalla por una mujer de bandera, de esas que, aun sin serlo, parecen intocables diosas. Tú no eres Astarté, pero a mis venas quisiera yo amarrarte, como quien ata al mástil una nube para que no escape.
Quisiera estar contigo, sí, tenerte cerca, beberme la distancia que nos separa y dejar que tu nombre me corra por la sangre. Pero me cloroformo con ser. Con ser lo que soy cuando no te tengo y lo que dejo de ser cuando te pienso. Me anestesio en esta dulce condena de desearte sin poseerte, de tenerte en la imaginación y perderte en la realidad.
Porque contigo todo es mío y nada me pertenece. Tan mía, tan tuya. Tan cerca de mi piel y tan lejos de mis manos. Y yo, pobre canalla enamorado, sin saber si quiero salvarme de ti o condenarme para toda la eternidad...
sábado, 15 de agosto de 2026
'𝐎𝐃𝐀 𝐄𝐒𝐂𝐀𝐐𝐔𝐄𝐀𝐃𝐀...'
jueves, 13 de agosto de 2026
La verdad que quieren eclipsar algunos lunáticos...
Esto es lo que realmente quieren eclipsar algunos lunáticos...
¡𝐕𝐚𝐥𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞𝐬𝐚𝐬𝐭𝐫𝐞𝐜𝐢𝐥𝐥𝐨...!
No puedo decir que sea 'El sastrecillo valiente', no uso aguja de oro ni dedal de plata. Solo remiendo silencios, zurzo nostalgias y coso pequeños pedazos de vida para que no se deshilachen del todo. Sin embargo, no me ofende que algunos, al contemplar a este humilde remendador de palabras, me griten con mal disimulada sorna:
—¡Ahí va 'El valiente desastrecillo'!
Porque quizá la verdadera valentía no consista en escribir grandiosas obras, sino en seguir recogiendo letras malheridas y darles la oportunidad de volver a respirar luciendo nuevo estilo...






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