Me
pides que sea valiente y que haga público
los
poemas que te dedico, que dé la cara.
Amor
mío, mi amor es sano y real, contundente,
pero
no me pidas que dé la cara, soy un tieso;
pide
algo más baratito, no sé, un copia y pega
gugleado,
algo que, aunque no sea parido por mí,
la
gente se lo crea, lo que yo llamo un poema
político,
que escribo lo que la gente quiere leer,
aunque
yo no sienta ni el sonido de la tinta al
salir
de la pluma. Siempre te amaré, en silencio,
a
oscuras. No le temo a la soledad, estoy ya
acostumbrado
a la falta de tu voz.
Por
cierto, cariño mío, yo no me llamo Grabié,
pero
algo te diré, la pluma es realmente mía...

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