Me enamoré de tu manera de sonreírle a las cosas rotas. Alucinaba al ver cómo pasabas de las lágrimas negras a los besos eternamente lentos y sensibles. Me cautivaste con tu pizpireta locura, y aquí ando, abarrotado de amor, náufrago de tus atormentadas tempestades...

No hay comentarios:
Publicar un comentario