Cetrero,
certero y cuatrero de sonrisas. Amante de la Naturaleza, domador de
huertos. Artista autodidacta entre fogones, pintor de cristales y del
Madrid forofo. Toda su fortuna la guarda en el mismo banco, el que
tiene a la entrada de su casa, donde salta, en un pispás, la buena
tertulia. Tan feliz con una loncha de jamón como con una rodaje de
tomate, pero que no falte nunca algo para mojar el gaznate. Qué
tendrás Manué que hasta los animales salvajes buscan refugio bajo
tus protectoras alas. Amas la libertad al punto de compartirla. No le
debes pleitesía a nadie y tampoco dejas que te la deban a ti. Te
gusta vestir con simpleza pero para tus sentimientos siempre calzas
la mejor pieza, al voleo te vistes y te desnudas. Manué loco y
reloco, sarcástico y mordaz, inteligente y raro. El rey del aro
aro... Moneda de una sola cara, la que se ve. Te admiro y te aprecio
porque te muestras sin ambages tal como eres. Sólo decir, que el que
no quiere ar Manué, ¡No quiere a su mare!
domingo, 30 de agosto de 2020
jueves, 20 de agosto de 2020
Versos cobijados...
Las hojas muertas harán que la savia siga fluyendo y harán que la sabia Naturaleza vista a los desnudos árboles con nuevas y frescas palabras. Sí, para lucir nuevo cuero, primero hay que desnudarse... Ya lo dice el refrán:
Quien a buen árbol se arrima, buenos versos le cobijan.
Quien a buen árbol se arrima, buenos versos le cobijan.
sábado, 15 de agosto de 2020
En amornía...
Pido perdón de antemano por ser raro. Desde que dejé el colegio no me he puesto un chándal o unas deportivas. Tampoco podrá decir nadie que me ha visto con la camiseta de algún club de fútbol ni envuelto en bandera alguna. Me gusta más apoyar que poner zancadillas. Me gustaba el fútbol de los niños del barrio, sin equipación y si al contrario le faltaba un jugador le dábamos uno de nuestro equipo. Hoy me tocaba jugar con un equipo y mañana con el otro. El premio, pasar un buen rato y compartir el tiempo. Respeto razas,credos e ideales. Sí, pido perdón de antemano por ser raro. Nací en España por circunstancias ajenas a mí, si llegan a soplar nuestros típicos levante o poniente podría haber sido italiano, magrebí, luso o americano. Soy de la tierra que me acoge y me abraza. Sí, pido de antemano perdón por ser raro. Sólo amo una bandera y un himno. El sonido del mar. He amado siempre, quizás de manera equivocada o con la persona equivocada, pero he amado. Sí, pido perdón por no pintar en las paredes y usar papel. Lo sé, ya lo he dicho, soy raro, pero eso sí, la cerveza siempre helada y en buena armonía o, quizás mejor, en amornía.
miércoles, 17 de junio de 2020
Osada mariposa...
Osada mariposa sobre dientes de león
atrapados en una frágil pompa marina.
La belleza sensible de la Naturaleza...
martes, 16 de junio de 2020
¡Espectacular!
Jamás el hombre podrá lo bello de la naturaleza lograr,
no tiene ni el despertar del sol ni la frescura del rocío.
Sólo la sonriente mirada de ella lo podría superar...
¡Espectacular!
domingo, 14 de junio de 2020
Ave marina...
A veces te conviertes en quimera, en utopía, en inmenso océano,
en piélago... abisal. Mas también eres, a veces,
ave marina que regresa a mi ocaso...
en piélago... abisal. Mas también eres, a veces,
ave marina que regresa a mi ocaso...
jueves, 11 de junio de 2020
y ya la bombilla rociada...
Respiro mal y poco,
pero te suspiro mucho.
Con la luz apagada,
y la pluma encendía,
recién se apaga el día
y ya la bombilla rociada...
pero te suspiro mucho.
Con la luz apagada,
y la pluma encendía,
recién se apaga el día
y ya la bombilla rociada...
miércoles, 3 de junio de 2020
"Un canto a la libertad".
viernes, 29 de mayo de 2020
Amores en tiempo de pandemia...
Lejos,
cerca, noche y día.
Luna
y sol, auto y plancha.
Te
pienso, y te oigo sonreír.
Te
distraes y me llamas,
Sueñas
ensimismada,
vivo
entimismado.
Cuando
te busco, te hallo,
cuando
te hallo, me pierdo.
Cuando
me pierdo, me encuentras,
cuando
me encuentras, soñamos.
Tabaco,
necesito tabaco.
Hojarasca
yo fumara si el cigarro
lo
incendiaran los ojitos de tu cara.
lunes, 6 de abril de 2020
La parábola de la gaviota y las castañas
Empezaron a crecer juntas,
envueltas en un manto verde y suavemente aterciopelado. Pese a ello,
no se conocían. Aumentaban de tamaño por momentos y apenas tenían
espacio, pero estaban a buen recaudo porque el suave manto se
convirtió en una corona de duras espinas. Llegó un momento en el
que se rompió la seguridad de su refugio y cayeron al suelo,
brillantes y libres. Se miraron y ambas mitades pensaron lo mismo. Habían estado confinadas a la fuerza pero ahora eran libres de
elegir su destino y decidieron confitarse juntas, tener un dulce
final pero por decisión propia.
No lejos habitaba una loca
gaviota. Amaba las puestas de sol pero su espíritu aventurero la
incitaba a volar al este, quería conocer el lugar donde nacía el
sol, ése que todos los días ella veía morir. Era un largo y duro
viaje, pero estaba decidida a ello. Un día, mientras rebuscaba
alimentos, vio una cabaña que tenía la ventana abierta. Osada voló
hasta el alféizar donde se posó. Observó, bien atenta, y vio que
en la cabaña, sobre una mesa con mantel de cuadros verdes y azules,
había un buen plato con algo que olía a dulce pero que ella
desconocía lo que era. Con recelo dio un salto a la mesa y,
nerviosa, picoteó el manjar. Increíble la dulzura de aquello, tan
diferente al sabor de los peces. Sin perder un segundo y ante la
peligrosa situación que le podría acarrear su invasión, engulló
por completo el contenido del plato. Las castañas confitadas.
Tras un ligero reposo, se vio
llena de energía. Decidió entonces que ahora o nunca y, cuando el
sol pintó de ocre el cielo, echó a volar, rumbo al este, en busca
de ese sol que siempre deseó. Estaba segura que llegaría sobrada de
fuerzas.
A veces, el encierro obligado
y las espinas, son simplemente una camuflada ayuda para empujarte a
volar...
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