Me siento prisionero de mí mismo, atado a mi locura, a mi soledad depresiva. Necesito que los ocres colores de este otoñal octubre me devuelvan la vida, la franca mirada y echen de mi mente los miedos que me acorralan. Octubre, déjame vivirte, déjame saborear el crujir de las yertas hojas... déjame respirar en libertad.
