Los testigos dormitando,
todo un efímero sueño
En sus labios naufragó mi voz...
Permitidme unas palabras para hablaros de algo que he experimentado esta semana. Mucho se habla, y poco se entiende, sobre cómo se sienten las personas que tienen alguna discapacidad. En este caso me refiero a las personas problemas auditivos y a la importancia del Lenguaje de Signos. He convivido con unas cuarenta personas sordas, de ambas sexos, con edades comprendidas entre los diez años y las coetáneas. Convivir con tantas personas sordas hacen que yo, siendo oyente, sea el verdadero sordo. Ellos se entienden a la perfección en Lengua de Signos Española (L.S.E.), mas yo apenas me enteraba de nada. Tenía que poner especial atención para vocalizar bien y despacio. Había gente sorda de nacimiento, otros oían algo a través de audífonos o implantes cocleares.
Con el interés de todos conseguíamos entendernos bastante, al punto de poder contarnos chistes o hacer juegos. Sólo era cuestión de poner ganas y atención. Realmente este es el lenguaje inclusivo verdadero. En España hay actualmente más de 1.100.000 personas sordas, que se sepa… A saber cuántas más hay no censadas.
Había niños que parecían vivir siempre enfadados, esos niños que, aparte de los problemas familiares y físicos, no se sentían comprendidos por otros niños ya que es frustrante no poder oír ni expresarse. Apenas les dedicaba unos minutos de atención conseguías sacarle unas sonrisas encantadoras.
Anoche me despedí de ellos, hasta la próxima, en el lenguaje más inclusivo y universal que hay, EL ABRAZO. El abrazo de verdad, el lento y sentido, el que te hace sentirte abrazado abrazando.
He vuelto a casa mucho más sensibilizado que antes y prometo aprender L.S.E. ya que no deja de ser un idioma más y encima yo también me estoy quedando sordo.
Eternamente agradecido a los voluntarios de Comunicados y a todos y cada uno de los participantes del IV CAMPAMENTO INTERNACIONAL DE SURF EN LENGUA DE SIGNOS.
Álvaro Caputto Ruiz
La reina estaba desolada, la colmena era cada vez menos rentable. Los zánganos ya no querían ni copular, pasaban la mayor parte del día en el libar, jugando al mus. A las obreras sólo les gustaba el polen marroquí y se negaban a alimentar a la reina que se estaba quedando en las alas. Ya desesperada consultó a Mauricio Colmenero y éste le dijo:
1985.- Tu chica y tú en la cama, con las sábanas bien trabajadas, un par de vasos con hielo derretido en la mesilla, la botella de bourbon muerta en el suelo. La chica adormilada sobre tu pecho desnudo mientras agostas otro cigarrito. La habitación con aroma a humo, sudor y sexo, paz…2023.- Tu chica y tú en la cama, sobre sábanas tristes con sabor a nada. Un vaso en la mesilla, refrescando la dentadura. El brick de leche de soja con vitaminas A+D y quinoa en la otra mesilla. La chica, aún rígida, pegada a tu piel. El contrato del ‘Sí es Sí’ arrugado en el suelo. Nada de fumar, el tabaco mata y amarillea las cortinas. La habitación con aroma a mezcla de sudor solitario y látex. Las pastillas azules, mezcladas con los espidifines, bajo la almohada. Tu muñeca hinchable te observa atenta, con la boca abierta llena de vacío. Tienes ganas de llorar pero no lo haces, eres machote…Amnistía a bocajarro, una noche más.