sábado, 13 de marzo de 2010

A ti, ladrón de sentimientos



A ti que me robaste la felicidad, la tranquilidad y la pasión. Sí, a ti. ¿Por qué no me robas también ahora el dolor, la rabia y el frío desencanto? ¿Sabes? hay algo que no me podrás robar nunca y es el ODIO que me regalaste. Ya sabes aquello de:


Lo que se da no se quita.

viernes, 12 de marzo de 2010

Sonríeme una lágrima













A la sierra me marché buscando aquellos silvestres amaneceres llenos de jaras y flores besadas por el rocío. Noventa kilómetros de sonrientes recuerdos manchados hoy por la tristeza. Donde antes había refugio sólo queda dolor. Ni las aves marcan sus trinos ni las plantas su aroma. Ya no me regala el silencio los oídos, más bien al contrario, la rabia grita desaforadamente. A matacaballo se suceden las imágenes que antes me acariciaban y que ahora producen tanto temor.
Sonríeme una lágrima.

lunes, 8 de marzo de 2010

Meloxplike


Toi jecho un berdadero lío.
Zelevran oi er dia de la mujé
travajaora. Nomentero.
¿Ezo no zelevrava er 1 de mayo?
¡MELOXPLIKE!

domingo, 28 de febrero de 2010

Una de payasos


En unos de mis silenciosos paseos me encontré a un payaso que no paraba de llorar. Me acerqué y le pregunté a qué se debían sus lágrimas. A lo que él me contestó:
-Los niños ya no se ríen con mis payasadas. Sólo se ríen conmigo las personas mayores.
A lo que yo le contesté:
-Sí, es cierto, los niños se hacen hombres demasiado pronto.
Estas palabras de aliento, lejos de animarlo, le sirvieron a nuestro llorón personaje para responderme:
-Sí, pero no se trata de hacer reir a los hombres, de éstos el que se ríe soy yo porque
¡SON COMO NIÑOS!

sábado, 20 de febrero de 2010

Nada


Me he dado cuenta de:

Que no he parado de caminar y nada he avanzado.
Que no he parado de soñar y nada he soñado.
Que no he parado de mirar y nada he visto.
Que no he parado de oír y nada he escuchado.
Que no he parado de hablar y nada he dicho.
Que no he parado de sentir y nada he sentido.
Que no he parado de dar y nada he dado.
Que no he parado de amar y nada he amado.
Lo que quiere decir que he vivido en La Nada tratando de aprisionar un imposible.

martes, 2 de febrero de 2010

Desfile de moda de Orlando Breyner y Loli Fernández


Como puedes ver en la parte baja del cartel, este evento lo presentamos Raúl Evoluxion y un servidor, "El Caífa"(LOCA FM CÓRDOBA, 97,0). Si a esto le unimos el buen hacer de l@s diseñadores ROSA ROJO Y ANTONIO IZNÁJAR DE CASTRO y lo guap@s que son l@s modelos, sumando además la buena música, pues:
¡ÉXITO ASEGURADO!
Las entradas cuestan 10€ con derecho a una consumición o sólo 5€ sin consumición y las puedes adquirir en:
*ANTONIO IZNÁJAR DE CASTRO, en Plaza Colón, 16 Móvil 616 600 148
*BAR MOSTRUO en Fátima, C/ Escritor Gómez de Rivera, Tfno: 957255519.
*PELUQUERÍA LOLA JIMÉNEZ, Avda. Ronda de los Tejares, 13 tfno: 957 481 614; C/ Tinte, 1 tfno 957 263 406; C/ Málaga, 957 470 705.
*ESPECTÁCULOS PARAÍSO al 680 772 822
*COPISTERÍA A4 en C/. Tomás de Aquino, 10 . Tfno: 957 23 06 03 *Diseños en Moda Flamenca

"ROSA ROJO" en Avda. Ronda de los Tejares, 2 tfno: 957 474 659.



Estilismo de las modelos.
Organiza: "ESPECTÁCULOS PARAÍSO"

MANAGEMENT: 680 772 822 y 679 602 902.
e-mail: management@telefonica.net
http://www.orlandobreyner.eu
Para más información llama a "El Caífa" al 685 338 711

sábado, 30 de enero de 2010

Soneteando mientras agoniza enero


Me pides que siga con la poesía
pero mi pluma sigue estropajosa,
imposible así que surja la prosa,
al menos con cierta alegría.

La poesía sale cuando ella quiere,
no se le debe forzar ni rogar
pues de seguro te va a rechazar
y si no lo hace, seguro que te hiere.

Así que, por ahora, dejémosla dormir
en el fondo de ese lacerado cajón,
que sea ella la que implore salir.

Cuando llame le abriré sin problema
saldrá agitada, nerviosa y revoltosa,
de ese estado nacerá, mi mejor poema.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Una Navidad diferente

Nuestras últimas navidades eran especiales. Ambos acostados a las 9 de la noche huyendo de la felicidad impuesta. Siempre poniendo el mismo achaque a los demás. Tú decías que no me querías dejar solo y yo que no te iba a dejar sola a ti. Así que los dos encamaos a las 9 de la noche. Nada de tele ni radio, compartiendo silencio, sólo roto con algún que otro jipío de los tuyos o cuando entrabas en barrena en esos acompasados ronquidos tuyos que tanto me alimentaban. De vez en cuando despertabas y trás tu: ¿cómo estás hijo? Yo te decía: ¿hace cafelito y hojaldrina? Joer, nunca me dijiste que no, fuera la hora que fuera. Me levantaba y lo preparaba para los dos. Al poco se te soltaba la lengua y me contabas cosas que me consta sólo compartías conmigo. Siempre me decías que estabas harta de vivir y al poco me decías que siempre estarías a mi lado. Yo te decía , joer pero si te quieres morir. Tú me contestabas ¡Yo que me voy a morir! Sí, Gordita, me lo pasaba muy bien en nuestros nocturnos paseos juntos. Ahora, con el tema de la radio, no hay día que no piense en ti. Te imagino en tu cuarto a solas, con mi vacía cama junto a ti pero oyéndome hablarte por la radio, dos horas diarias de nocturna compaña. Sobre las siete de la mañana ya te levantabas y te ibas a asearte, yo iba detrás tuya, a hurtadillas, para ver que todo iba bien. De la misma manera me volvía a la cama. Al poco te sentía con tu fregoteo en la cocina y a la ya aparecías en nuestro cuarto con mi taza de café al ritmo que le marcaba el temblique de tus manos. ¡Nunca oiré ritmo más sabrosón! Esta Navidad fue igual que las anteriores, nos acostamos en silencio al mismo tiempo. Charlamos de nuestras cosas una vez más, nos reimos de las mismas cosas, pero hay algo que no salió igual. Tras una noche feliz compartiendo nuestras secretas cuitas, te levantaste a por mi cafelito y no volviste. Me quedé horas esperando que me trajeras el cafelillo, aunque fuera con sacarina. Pensé que no te había escuchado porque me habría quedado dormido y como otras veces me lo habías dejado en la mesilla. Pero no, al abrir los ojos, ni estaba el frío café ni tu cama deshecha. Tu cama estaba lejos, vacía en el frío mar.


Tardé en comprobar que nuestras navidades ya no serían iguales. Esta era nuestra primera navidad diferente.

P.D.: No te preocupes, me he comido yo los dos kilos de hojaldrinas.