
A ti que me robaste la felicidad, la tranquilidad y la pasión. Sí, a ti. ¿Por qué no me robas también ahora el dolor, la rabia y el frío desencanto? ¿Sabes? hay algo que no me podrás robar nunca y es el ODIO que me regalaste. Ya sabes aquello de:
Lo que se da no se quita.











