martes, 4 de agosto de 2026

饾悇饾惀 饾悵饾悶 饾惀饾悮 饾惉饾惃饾惂饾惈饾悽饾惉饾悮 饾悳饾悮饾惂饾悮...

Me motejaron como El Ca铆fa, como si yo tuviera la culpa de todas las estaciones.
Tuve que aprender que hay puertas que solo existen para ense帽arnos el oficio de esperar. A veces camino despacio, porque el silencio tambi茅n merece llegar primero alguna que otra vez.
La ciudad enciende sus vitrinas, para vender relojes, promesas y hasta el mismo amanecer con distinto envoltorio. Yo apenas compro un pu帽ado de sombras para recordar que la luz nunca viaja sola.
He visto h茅roes doblando la espalda por monedas diminutas. Tambi茅n conoc铆 mendigos repartiendo sonrisas, como quien reparte churritos calientes.
Nadie sale sin m谩culas del tiempo, ni las piedras ni los 谩rboles. Ni este coraz贸n que insiste en latir aunque conozca de memoria el precio de cada adi贸s.
Si alguna vez preguntan qui茅n fui, no digan mi nombre. Digan solamente que fui un hombre que conversaba con el viento, como si al viento todav铆a le importaran mis cosas.
Soy, simplemente, el de la sonrisa cana.

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