No
soy poeta ni quiero serlo. Apenas me considero un sencillo hilvanador
de letras maltratadas, desechadas y percudidas, palabras que otros
abandonaron en cunetas anรณnimas y que yo recojo con paciencia, como
quien rescata viejos retales en el desvรกn del olvido. Durante la paz
de la noche las pulo a mi manera y las uno, con o sin rima, pero
siempre con el hilo fuerte del cรกรฑamo que ya es apenas usado: ese
hilo resistente de la calma, de la memoria y del tiempo lento.
No puedo decir que sea 'El sastrecillo valiente', no uso aguja de oro ni dedal de plata. Solo remiendo silencios, zurzo nostalgias y coso pequeรฑos pedazos de vida para que no se deshilachen del todo. Sin embargo, no me ofende que algunos, al contemplar a este humilde remendador de palabras, me griten con mal disimulada sorna:
—¡Ahรญ va 'El valiente desastrecillo'!
Porque quizรก la verdadera valentรญa no consista en escribir grandiosas obras, sino en seguir recogiendo letras malheridas y darles la oportunidad de volver a respirar luciendo nuevo estilo...
No puedo decir que sea 'El sastrecillo valiente', no uso aguja de oro ni dedal de plata. Solo remiendo silencios, zurzo nostalgias y coso pequeรฑos pedazos de vida para que no se deshilachen del todo. Sin embargo, no me ofende que algunos, al contemplar a este humilde remendador de palabras, me griten con mal disimulada sorna:
—¡Ahรญ va 'El valiente desastrecillo'!
Porque quizรก la verdadera valentรญa no consista en escribir grandiosas obras, sino en seguir recogiendo letras malheridas y darles la oportunidad de volver a respirar luciendo nuevo estilo...

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