domingo, 21 de abril de 2019

Tanto en tan poco...

Un fuego que te atrape, 
unas estrellas que te pierdan, 
una luna que te absorba... 
El sol que no moleste, 
compartir unas birras,
y ella, ocaso en la mar...

martes, 2 de abril de 2019

Y para colmo, la mar...


Esto, para mí, es belleza libre, armonía sin connotaciones sexuales. Me da igual si es una mujer, una trans o un músico jamaiquino. A pesar de no ser muy adicto a los tatuajes, he de reconocer que me encantaría me dieran la misma cantidad de tinta para rellenar el resto de su piel de versos.
Y para colmo, la mar...

sábado, 30 de marzo de 2019

Me encantaría bailar un poema sobre tu piel 
mientras tarareo tus labios... 
al son que tú le marques...

viernes, 22 de marzo de 2019

Aire...


Aire libre soy, invisible.
Siénteme sobre tu cara,
déjame mecer tu pelo.
Disfrútame, hazme brisa,
no me hagas huracán,
y jamás trates de agarrarme...

sábado, 2 de marzo de 2019

Despeñándome...

Y aunque pensaba que estaba seguro en mi atalaya
visto está que no era así. Tengo miedo, mucho.
Me dije que tenía que enfrentarme al fracaso, aun
desarmado. Me tiemblan las palabras en los dedos
y mi voz suena con estruendoso silencio. 
Llega la noche y aún sigue brillando el azul del cielo, 
me sonríe, me provoca, me invita a soñar...
¡Lánzate! Me grita en silencio, y yo sigo aterrado,
abrazado a una incierta ilusión. Con un miedo cerval,
cerré los ojos, y me lancé al negro vacío con la
esperanza de encontrármelo lleno de claridad.
Sigo cayendo a velocidad de viento descuernacabras,
esto no se acaba, no tiende fondo, mas ya no hay
vuelta atrás, es seguro que me estrellaré al final.
Cierro los ojos y me echo a morir, curiosamente al
cerrarlos se me enciende un sueño. Oigo una sonrisa
cautivadora que no sé en qué idioma, me decía:
Eres atrevido y osado pero sigue soñando, ese
es tu premio. Y aquí sigo, despeñándome...

domingo, 13 de enero de 2019

Historias arrugadas...

La piel arrugada,
llena de historias.
Miradas idas,
perdidas, escondidas...
Sufrimiento en
pergamino escrito...

sábado, 17 de noviembre de 2018

A veces...

A veces despierto escuchando el sonido de la máquina de escribir de mi padre. Otras veces es a mi madre a quien escucho teclear, pero entonces el sonido va acompañado siempre de su voz, llamando a alguno de nosotros. Otras veces despierto oyendo el jolgorio de mis enanas con sus cantos y juegos. A veces despierto sintiendo el calor frío del otro lado de la cama. Es entonces cuando soy consciente de que estoy semidesnudo y la casa demasiado callada. Nadie coloniza mi parte de la manta. Entonces no me queda más remedio que levantarme y asirme a la pluma que, por suerte, alguien dejó olvidada, hincada en mi nido lleno de vacío...