Desde
que te vi por vez primera,
fumando en la orilla, aquel
atardecer
supe que hab铆a demasiada distancia
como para
alcanzarte con mis pasos.
El mar estaba silente,
el
humo pintaba sue帽os en el aire
y tu silueta me confund铆a
eras
la 煤ltima luz del d铆a.
Sab铆a que nunca te
alcanzar铆a,
que ser铆as lejano horizonte,
esa belleza que
se contempla
sin llegar jam谩s a rozar.
Pero a煤n
as铆,
cada ocaso regreso a la orilla,
porque hay amores que
se sue帽an eternamente,
y agonizan en un sinvivir,
constante en el recuerdo…
Humo de tabaco.

No hay comentarios:
Publicar un comentario