miรฉrcoles, 19 de agosto de 2026

'๐‹๐จ ๐ช๐ฎ๐ž ๐ง๐ฎ๐ง๐œ๐š ๐ญ๐ž ๐œ๐จ๐ง๐ญ๐š๐ซ๐จ๐ง...'

 
Alonso Quijano fue un hidalgo pobre que perdiรณ definitivamente la razรณn de tanto escribir novelas de caballerรญa. Tal era su desvarรญo mental que, al ser manco en palabras, a veces llegaba a creerse que era Cervantes, Prรญncipe de los Ingenios, aunque nadie sabรญa muy bien quiรฉn era ese tal Cervantes.
En uno de sus primeros y mรกs descarados trastornos se enamorรณ perdidamente de una pastorcilla francesa de mirada incendiaria llamada Galatea. Pero, para disimular ante el vecindario y evitar cotilleos, รฉl la llamaba Dulcinea. Cosas de la discreciรณn manchega.
Por otro lado, Alonso era muy amigo de un tal Danny DeVito, un yanqui que trabajaba en la vecina base de Torrijรณn de Ardor. Debido a su escasa estatura y a su desmedida aficiรณn a los montaรญtos, Quijano lo motejรณ, con descarada sorna, como «Recortaete y Montadillo».
A veces tambiรฉn lo llamaba Chancho Panza, porque el hombre tenรญa cierta tendencia a retener pringue. Dicen que, cuando se comรญa un bocaรญllo de zurrapa de lomo con manteca colorรก, necesitaba una docena de servilletas, una bayeta y la intervenciรณn de la Guardia Civil.
En fin, que Cervantes, nunca existiรณ, ni usรณ jamรกs un lepanto ni participรณ en batalla alguna. Todo fue fruto de los desvarรญos de Alonso Quijano, que mezclaba molinos, gigantes, caballeros, franceses y yanquis de una manera que ni รฉl mismo entendรญa.
Pero hay mรกs.
Otra cosa de la que jamรกs se hablรณ es que, en cierta taberna complutense que alquilaba jergones por horas y donde el pirriaque tenรญa mรกs graduaciรณn que la moral de los parroquianos, Alonso dejรณ preรฑรก a la mencionada Galatea.
Fruto de aquel encuentro accidental —y de alguna que otra jarra de mollate barato— naciรณ una criatura que, con el tiempo, se harรญa famosa por aquellos lares: Estrellita Castro.
La muchacha saliรณ artista, cantรณ coplas y llegรณ a ser muy popular. Aunque, aรฑos despuรฉs, abandonรณ los escenarios para dedicarse a algo mucho mรกs lucrativo y menos sacrificado: hacerse influencer y tiktokera.
Y asรญ fue como terminรณ la verdadera historia de Don Quijote.
Lo demรกs —los molinos, Sancho, Dulcinea, Cervantes, Rocinante y toda aquella mandanga— son cosas que se inventaron despuรฉs entre
Pรฉrez-Reverte, Pedro Pacheco y Boris Izaguirre para vender libros.
Y todavรญa hay quien se lo cree...
(To be continued... or not)

1 comentario:

Anรณnimo dijo...

๐Ÿ‘๐Ÿป